Fue una tarde de abril en la que conocí las melodías que cambiarían poco a poco el rumbo de mi existencia. Hasta que el cuerpo aguante sonó, y fue un puñetazo en mi corazón, simplemente sentí como si en el momento en que escuché a Mägo de oz volviese a nacer de nuevo. Si el escuchar hasta que el cuerpo aguante fue para mí mi fecundación, mi renacer fue el día en que vi el videoclip “la costa del silencio”. En adelante todo rápido, Gaia, El que quiera entender que entienda, Fiesta Pagana y Molinos de viento eran algunos de los Himnos que venían en ese disco que por casualidad me conseguí y que fueron transformando mi vida. Escuchar Mägo de oz me hace sentir feliz, me hace poner contento cuando estoy triste, y me hace reflexionar de la vida que estoy viviendo. Siento a Mägo de oz bajo mi piel, en mis entrañas, es mucho más que una banda de Rock, es un camino, un bar, un callejón, en el cual encontrarás amigos que te están entregando mensajes positivos que te sirvan como un empujoncito en tu existencia. La música distinta que hacen y siguen haciendo es la que complementa dicho mensaje con el toque perfecto de melodía, alegría, nostalgia, paz y amor. Simplemente no puedo más que agradecer a Mägo de oz por su música, la cual sale del alma y está más allá de una banda de Rock o de cualquier índole. Estoy un tanto alejado de todos esos sentimientos que por años he llevado dentro de mi corazón con Mägo de oz, pero que siempre están ahí, y vuelven a florecer cuan Girasol al amanecer, al oír estas hermosas melodías que me hacen sentir tan feliz.
martes, 25 de octubre de 2011
Mägo de oz En Mi vida
sábado, 8 de mayo de 2010
El Cataclismo Interior

Mis ojos se abrieron de pronto en medio de la noche, y el sueño fue súbitamente interrumpido mientras el sonido que ocasionó mi abrupto despertar no cesaba, y yo quedaba en ese extraño limbo entre lo real y lo ficticio, trance intenso que deja sin reacción alguna por instantes; Mi mente volvió a la realidad apresuradamente y presionada por el incesante movimiento a mi al rededor; Mi cuerpo no pareció presentar reacción alguna sino hasta cuando la situación se tornó aterradora. Entonces mi tambaleante ser se armó de fuerzas sin aún reconocer, por la oscuridad de la noche tal vez, en donde se encontraba, y bastó de una señal para que mis sospechas se confirmaran, un grito de horror señalando aquello que ya era una realidad. Desde entonces no pensé más en mi existencia y dediqué mis fuerzas a ayudar y pensar en mis más cercanos, mi familia. Todo se derrumbaba en mi mente, no era el fin, lo sabía bien, pero las consecuencias seguramente serían catastróficas. Mi mente se nubló unos instantes y sólo recuerda el sonido aterrador; Mis recuerdos se sitúan otra vez en lo que vi, adornado levemente por los recuerdos auditivos, y yo ahí parado en el umbral de la puerta, que por momentos parecía ceder, aunque por momentos todo parecía sucumbir al cataclismo, y para hacer más aterradora la escena, los destellos en el cielo que iluminaban la intensa obscuridad imperante, repetitivos e incesantes como el mismo movimiento que amenazaba con derrumbar todo bien (o mal) material, todo lo tangible, y con ello desmoronar también tantos sueños, aspiraciones y metas; Desplazarlas por miedo, preocupaciones y dudas.
Un mar de incertidumbre cubrió nuestras mentes, y algo de calma sólo volvería al enterarse de que todos aquellos en quienes uno vierte gotas de interés, aquellos a quienes uno más quiere, están a salvo, solo ahí volvería la calma (y con ello el interés por lo material). El movimiento ya cesó, fueron dos minutos de terror y desesperación para muchos, dos minutos en los cuales nada volvería a ser igual, donde muchos sueños se derrumbaron (o se aplazaron), donde quizá habrá que empezar de cero. Pero también en esos dos minutos se volvió a valorar aquello que se dejó muchas veces de lado, aquello que se tiene siempre y que por ello no se sabe apreciar por completo, eso que muchas veces valoras cuando ya no está...Tus seres amados...
martes, 6 de octubre de 2009
El secreto de los Reagan (Fragmento)
Algo extraño ocurría en la extraña isla de los Reaggan, asesinos profesionales, los mejores del mundo, cuyos servicios eran deseados por los más aristocráticos hombres del mundo de la mafia, del mundo oscuro, pero quien quisiese pagar los costosos servicios de esta familia, correría grandes riesgos, y eran pocos quienes se atrevían a pisar las tormentosas e imperecederas tierras de la isla de los Reaggan, o como lo llaman ellos según cuentan y según he sabido, el imperio Reaggan. Nunca se ha sabido con certeza cuántos miembros habitan en aquella mansión ubicada al centro de aquel desconocido lugar, pero se habla de siete, es por eso que también se les conoce como los siete asesinos. Los que conocen la historia de los Reaggan afirman que una vez que se ve el rostro de uno de los siete, se está destinado a recibir las penurias del infierno de la mano de ellos mismos, o en resumidas cuentas, a perecer. Se dice que la forma de actuar de estos asesinos aún es un misterio, y que hasta ahora se duda si son ellos quienes ejecutan los asesinatos, también se dice que nunca salen de aquella isla, que a pesar de todos los riesgos, está siendo constantemente vigilada. Esa noche y después de mucho tiempo, se pudo observar movimiento en aquella isla que parecía deshabitada, y cuyo único indicio de movimiento, desparecía cubierto por la espesura del bosque que rodea a aquella mansión que hace un par de años atrás se observase con claridad, y cuyas ventanas destilasen una tímida luz a diferencia de lo que se podía ver hasta aquella noche. Se oyó el llanto de un animal y luego el grito casi ensordecedor a pesar de la distancia de una bestia cuyo potencial no era comparable con ninguna especie que habitase sobre la faz de la tierra. A pesar de la espesa arboleda que cubría por completo los pisos superiores de la cobijada mansión, se pudo ver por entre las ramas y hojas tímidamente las ahora potentes luces que por su figura rectangular parecían provenir de las decenas de ventanas de la ya mencionada mansión. Esa noche fue una experiencia aterradora para los interesados en vigilar la isla, cuya ubicación era la apropiada para observar todo esto y tal vez mucho más. Sin duda algo ocurría en ese extraño y poco conocido lugar. La isla estaba casi completamente ocupada por estos siete asesinos, y digo casi puesto que se puede pisar las costas de esta sin que tal vez lo notasen aquellos misteriosos personajes. Pero al dar unos cuantos pasos hacia el interior de la isla, y tal vez unos cuantos más, comienzan las complicaciones, una gran muralla de deberán ser unos quince metros de altura es precedida por una reja posiblemente electrificada, al rodear la isla se puede encontrar con un par de puertas gigantescas cuya forma de abrir aún es un misterio. Se ha sabido que esta misteriosa y particular familia ha habitado en esta isla desde tiempos remotos, y no porque fueran inmortales, sino porque llevan a cuestas una ley que los obliga a continuar con el linaje y por lo tanto la isla ha sido heredada generación tras generación, pero aún así no se ha podido averiguar sobre las características físicas de estos asesinos. Lo que si se puede afirmar con certeza es que llevan una maldición a cuestas, durante siglos y siglos, posiblemente sea esta la maldición que los ha llevado a mantenerse en el anonimato.
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