Algo extraño ocurría en la extraña isla de los Reaggan, asesinos profesionales, los mejores del mundo, cuyos servicios eran deseados por los más aristocráticos hombres del mundo de la mafia, del mundo oscuro, pero quien quisiese pagar los costosos servicios de esta familia, correría grandes riesgos, y eran pocos quienes se atrevían a pisar las tormentosas e imperecederas tierras de la isla de los Reaggan, o como lo llaman ellos según cuentan y según he sabido, el imperio Reaggan. Nunca se ha sabido con certeza cuántos miembros habitan en aquella mansión ubicada al centro de aquel desconocido lugar, pero se habla de siete, es por eso que también se les conoce como los siete asesinos. Los que conocen la historia de los Reaggan afirman que una vez que se ve el rostro de uno de los siete, se está destinado a recibir las penurias del infierno de la mano de ellos mismos, o en resumidas cuentas, a perecer. Se dice que la forma de actuar de estos asesinos aún es un misterio, y que hasta ahora se duda si son ellos quienes ejecutan los asesinatos, también se dice que nunca salen de aquella isla, que a pesar de todos los riesgos, está siendo constantemente vigilada. Esa noche y después de mucho tiempo, se pudo observar movimiento en aquella isla que parecía deshabitada, y cuyo único indicio de movimiento, desparecía cubierto por la espesura del bosque que rodea a aquella mansión que hace un par de años atrás se observase con claridad, y cuyas ventanas destilasen una tímida luz a diferencia de lo que se podía ver hasta aquella noche. Se oyó el llanto de un animal y luego el grito casi ensordecedor a pesar de la distancia de una bestia cuyo potencial no era comparable con ninguna especie que habitase sobre la faz de la tierra. A pesar de la espesa arboleda que cubría por completo los pisos superiores de la cobijada mansión, se pudo ver por entre las ramas y hojas tímidamente las ahora potentes luces que por su figura rectangular parecían provenir de las decenas de ventanas de la ya mencionada mansión. Esa noche fue una experiencia aterradora para los interesados en vigilar la isla, cuya ubicación era la apropiada para observar todo esto y tal vez mucho más. Sin duda algo ocurría en ese extraño y poco conocido lugar. La isla estaba casi completamente ocupada por estos siete asesinos, y digo casi puesto que se puede pisar las costas de esta sin que tal vez lo notasen aquellos misteriosos personajes. Pero al dar unos cuantos pasos hacia el interior de la isla, y tal vez unos cuantos más, comienzan las complicaciones, una gran muralla de deberán ser unos quince metros de altura es precedida por una reja posiblemente electrificada, al rodear la isla se puede encontrar con un par de puertas gigantescas cuya forma de abrir aún es un misterio. Se ha sabido que esta misteriosa y particular familia ha habitado en esta isla desde tiempos remotos, y no porque fueran inmortales, sino porque llevan a cuestas una ley que los obliga a continuar con el linaje y por lo tanto la isla ha sido heredada generación tras generación, pero aún así no se ha podido averiguar sobre las características físicas de estos asesinos. Lo que si se puede afirmar con certeza es que llevan una maldición a cuestas, durante siglos y siglos, posiblemente sea esta la maldición que los ha llevado a mantenerse en el anonimato.
martes, 6 de octubre de 2009
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